Hábastrinpedia: Los Civiles, la ayuda externa

Dibujo de una entrada a una base militar de muerta azul, paredes de hormigón, cámaras de vigilancia y las huella de unas botas marcadas en el camino de tierra que termina en la puerta.

Después de haber desarrollado el personal militar que intervino en la mayor batalla de Hábastrin, no podemos olvidarnos del personal civil que ayudó a la base a superar las peores embestidas.

Cuando tomé la base militar de Hábastrin como metáfora de lo que ocurre en el cuerpo humano, doté a cada miembro de una formación específica. Cada uno de ellos desempeñaba una función concreta y fundamental para el correcto funcionamiento de toda la base, pero todos ellos eran militares, es decir, tenían conocimientos básicos y genéricos de lo que es formar parte de una base militar como Hábastrin. Conocen sus protocolos, cada uno de sus rincones y las funciones de todos sus compañeros.

Sin embargo, en una guerra de las características de la que se describe en Bajo Amenaza Desconocida, no todo lo necesario para alcanzar la victoria se encuentra dentro de nuestro cuerpo. En ocasiones, hay que recurrir a ayuda externa que, si bien no conoce todos los entresijos de nuestro cuerpo y nuestra mente, tiene conocimientos específicos para solventar algunas de las dificultades con las que Alba fue encontrándose.

Así, los civiles representan toda esa ayuda externa, indispensable para la salvación de la base, pero que no pertenecen a ella. Analicemos uno a uno los personajes externos a Hábastrin por orden de aparición:

Icono: dibujo cactus en una maceta azul.

Equipo de ayuda con código de identificación A-510453. Este grupo de civiles se presenta en la base cuando Hábastrin más los necesita. Portan la cura en sus jeringuillas para el extraño gas tóxico que se ha colado en la sección PLM. Aquellas jeringuillas fueron las que primero ayudaron a Alba, gracias a su alta concentración de oxígeno que le aportaron en urgencias a través de un respirador. Por su parte el equipo al completo, tras administrar la cura que traían, se entregaron de lleno a las labores de reparación, intentando evitar o aliviar los síntomas más desagradables de la ansiedad: es el equipo de ayuda que representa al ansiolítico que Alba tuvo que tomarse para intentar vivir con algo de normalidad. Este tipo de medicación reduce los efectos adversos más evidentes de la ansiedad como las taquicardias, los problemas respiratorios y el insomnio, aunque, debido a la gran importancia que tiene la mente en esta patología, si persisten los pensamientos que desencadenan la ansiedad, seguirá persistiendo toda esa sintomatología, independientemente de la medicación. Es cierto que alivia, pero no elimina la causa del problema. Con dosis cada vez más altas y frecuencias cada vez mayores, la única solución para deshacerse de los ansiolíticos es recibir ayuda psicológica de forma complementaria.

Icono: dibujo cactus en una maceta azul.
Cartel de fondo azul claro con alguna burbuja tenue con unas letras en el centro que indican "ALETAs Centro de Ayuda". El logotipo son dos peces que con sus aletas caudales forman una cruz

Josh Sicagloz. Un hombre de mediana edad, delgado, pelo cano y andares pausados. Hace su aparición estelar en el momento en el que Atila destruye parte del techo del puente de mandos. Como habrás supuesto, el civil experto en dragones representa al psicólogo que ayudó a Alba a enfrentarse y superar la ansiedad. En el momento en que ponen nombre al problema, toda la base es capaz de verlo: un enorme dragón parece estar atacándoles. Y una vez le comprenden y obtienen las herramientas para manejarlo, los EMC se hacen con el control de la ansiedad evitando que cause destrozos demasiado grandes. Lo que no esperaba Alba es que aquel síndrome ansioso se viera acompañado de una depresión.

Icono: dibujo cactus en una maceta azul.

Alex y Tina. En el momento en que Alba comprende que sufre también una depresión, como consecuencia de aquella ansiedad desmedida, se enfrenta a una de las decisiones más difíciles que ha tomado en su vida: tomar o no antidepresivos. Tomar este tipo de medicación lleva asociadas muchas ideas preconcebidas y tabúes que hacen que decidir medicarte con antidepresivos ocasione cierto malestar emocional en quien sufre la depresión (¡como si no fuera suficiente con lo que se está sufriendo, ni con los prejuicios que también rodean a la figura del psicólogo!). Así, no es de extrañar que Halva Pellsfro se debata entre aceptar la ayuda de dos civiles arriesgándose a perder su poder militar y honor, o rechazarla arriesgándose a perder un gran número de efectivos en el camino. Y es que, a pesar de lo malo que pueda parecer medicarse con fármacos que afectan a la mente, en ocasiones es indispensable para poder trabajar los problemas desde un estado de relativa calma que permita a quien sufre poder concentrarse en aplicar las herramientas que le aporta su psicólogo.

Como ves, la inclusión de civiles en una base militar nunca es sencillo. El propio coronel Aranzai se lo echa en cara a su capitán general cuando toma el control de la base. Hay muchos miedos y mitos asociados a la salud mental y sería bueno para todos descartarlos cuanto antes: no solo para quienes sufren alguna enfermedad mental, sino también para quienes los acompañan y rodean porque comprender siempre es el primer paso para poder ayudar.

Descartar ideas dañinas cuando hablamos de estos temas es crucial y siempre podemos por comenzar a desligar la palabra “psicólogo” de “loquero” y comenzar a asociarla con “ayuda” y “experto”, y del mismo modo, dejar de esconder que hay gente que toma medicación para curar sus problemas de la mente, igual que hay quien toma medicación para curar sus problemas de garganta o de estómago.

Los civiles no son tan malos como nos los pintan y pueden prestar mucha ayuda en nuestras bases militares, solo hay que darles la oportunidad de demostrar lo que valen sin prejuicios ni escepticismos.

Quien pide ayuda no es débil, es valiente; y quien no la pide aun necesitándola no es fuerte, es necio.

Halva Pellsfro