
Cuando entró aquel apuesto joven en mi estudio de Proyecto Intermundo, dejé el ejemplar de Legado de un Imperio I: Orión que había escrito María Merino Hidalgo y me centré de lleno en mi invitado. Ethan me sonrió de un modo despreocupado y yo me levanté para agradecerle su visita.
―Bienvenido, Ethan. Es un placer tenerte aquí. Toma asiento y ponte cómodo. ¿Quieres beber algo?
―Nah, estoy bien ―me respondió mientras se sentaba en el sofá de los invitados.
Sonreí por cortesía y volví a tomar asiento. Recoloqué los papeles sobre mi mesa y comencé la entrevista:
―¿Cuál ha sido el momento más determinante en tu vida?
―Es una buena pregunta. A lo largo de esta historia me han pasado muchas cosas… Un punto muy determinante de mi vida fue ese primer encuentro con mi hermana Silvia y con su amiga quien se convertiría luego en el amor de mi vida. Sabía todo lo que estaba pasando detrás y me sentí muy aliviado al encontrarme con Silvia y comprobar por mí mismo que estaba bien.
Sonreí recordando a mi propia hermana. Era cierto que ninguna de las dos hemos vivido todo lo que Ethan y Silvia tuvieron que pasar, pero aun así, nuestra unión era algo que iba más allá del papel escrito… Me obligué a salir de mi ensimismamiento y continué con la siguiente pregunta:
―Si pudieras, ¿cambiarías algo de tu pasado?
―Cambiaría muchas cosas… ―Sonrió de un modo encantadoramente nostálgico antes de añadir―: Pero si tuviese que elegir solo una, viajaría al pasado para evitar todo lo que le ocurrió, ya sabes… Y si no pudiera, vendría antes para que el universo me regalase más tiempo a su lado.
―Entiendo lo que dices. Sé que quien no haya leído tu historia andará algo perdido con el evento concreto, pero quien se haya familiarizado con tus últimos pasos, podrá empatizar a la perfección contigo. ¿Ha habido alguien con quien hayas tenido más afinidad, menos afinidad, o incluso algún referente en tu vida?
Sonrió de nuevo y movió la mano de forma tajante al contestar:
―Will ha sido siempre el hermano que nunca tuve. Él puede ser mi referente y con quién más he compartido.
―Entiendo lo que es eso. ―Decidí continuar con la siguiente pregunta antes de perderme de nuevo en mis ensoñaciones―: ¿Cómo te describirías en tres palabras?
―Soy apasionado, impulsivo y consideraría que incluso sensible.
―Sí, me parecen muy bien escogidas tus palabras. Y dime, Ethan, ¿qué lección crees que podría aprender alguien que leyera tu historia?
―A querer sin miedo y decirle a esa persona lo mucho que te importa. Porque nunca sabes lo que puede ocurrir ―suspiró.
―Ya llegamos al final de la entrevista. Mi última pregunta para ti es: ¿qué animal serías?
―Un águila.
Le visualicé con su naturalidad y determinación sobrevolando el terreno y decidí que aquella imagen era suficiente explicación. La entrevista se me hizo corta y, al parecer, a Ethan también. Fuimos a tomar algo y pude conocerlo más aún de lo que María Merino Hidalgo ya me había permitido en su novela Legado de un Imperio I: Orión. Fue una tarde memorable que espero que pueda repetirse algún día. ¿Quizás con la segunda parte de la saga?
Gracias, mente inquieta, por visitar Intermundo.
Nos leeremos en otra ocasión, … o en otro mundo.


